Grito
Así ha sobrevivido nuestra sangre!
los Kaxlanes quisieron, también,
borrar nuestro idioma,
a ellos se les trababa la lengua
porque no pudieron pronunciarlo.
Nuestros abuelos
lo entregaron a las montañas,
a los peñascos y a las colinas:
lo pusieron en la voz de los pájaros:
Kuxkultew, b’uqpurix, chajilsiwan…
Los barrancos, el viento,
el agua, el fuego; todos
hablan en nuestras lenguas:
Ki, chaj, kaqulja, koyopa’,
Kaq’iq’, ja’, tew…
Por eso nuestras lenguas viven
y nosotros vivimos en ellas,
son la voz de nuestra tierra,
en ellas está envuelto
nuestro modo de vivir.
los Kaxlanes quisieron, también,
borrar nuestro idioma,
a ellos se les trababa la lengua
porque no pudieron pronunciarlo.
Nuestros abuelos
lo entregaron a las montañas,
a los peñascos y a las colinas:
lo pusieron en la voz de los pájaros:
Kuxkultew, b’uqpurix, chajilsiwan…
Los barrancos, el viento,
el agua, el fuego; todos
hablan en nuestras lenguas:
Ki, chaj, kaqulja, koyopa’,
Kaq’iq’, ja’, tew…
Por eso nuestras lenguas viven
y nosotros vivimos en ellas,
son la voz de nuestra tierra,
en ellas está envuelto
nuestro modo de vivir.
DEDICO
Dedico estos cantos a la lucha y resistencia de
nuestros pueblos nativos en Colombia y América; a
los abuelos y abuelas que han sabido guardar en buen
cofre la sabiduría para ir sacándola en los momentos
más difíciles de nuestro caminar; a los hombres y
mujeres que, por encima del dolor y el cielo gris que
nos cubre, con la grandeza de sus corazones hacen
que el sol alumbre la memoria de las generaciones;
a los caminantes de la palabra, a los luchadores por
la vida y los sueños, a los niños por su capacidad de
asombro. A los que han sabido ganarse un lugar en
este universo con aquella terquedad tan necesaria para
lograr un mundo más justo y digno donde quepamos
todos y todas. A la memoria de Manuel Quintín Lame
Chantre, la Gaitana, Juan Tama, Kakaoña, Inca
Salazar, al cacique y gran señor de Pancitara y a
cada uno de los hombres y mujeres que han ofrendado
su vida por la permanencia de nuestras naciones
indígenas en América.
UN ORILATOR
un oralitor que habla con la palabra de sus abuelos
Navegando sobre un río silencioso
dijo un hermano:
«Si los ríos pudieran hablar
cuánta historia contarían…»
Y alguien habló desde lo profundo
de la selva misteriosa:
«La historia es tan miserable
que los ríos prefieren callar…».
«Me entregaron un puñado de tierra para que ahí viviera,
cerré entonces la mano, la hice puño y decidí pelear
por aquello que otros nos arrebataron».
Estos son cantos a la Madre Tierra [...]
son susurros que vienen de bosques lejanos,
aquellas palabras esquivas que buscan
ser gota en el corazón humano.
Estamos aquí floreciendo entre el desierto,
sintiendo la madre creadora entre la piel;
estamos aquí guardando la semilla
y cabalgando entre colores de arco iris
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