AUDIENCIA SOBRE GENOCIDIO INDÍGENA EXTERMINIO HISTÓRICO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS EN COLOMBIA

TRIBUNAL PERMANENTE DE LOS PUEBLOS
         21, 22 Y 23 DE JULIO. AUDITORIO LEÓN DE GREIFF
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA- BOGOTÁ
“Todo pueblo tiene derecho a existir”
EL Tribunal Permanente de los Pueblos –TPP- es un tribunal de carácter no gubernamental que tuvo su origen en
el juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad cometidos por los Estados Unidos en la guerra contra el pueblo
de Vietnam, conocido como el Tribunal Russel, el cual en su segunda sesión -1974 y 1976- enjuició a las dictaduras
militares de América Latina. La base de los juicios del TPP son las convenciones y declaraciones internacionales
sobre derechos humanos y se realizan sin las ataduras que crean los poderes políticos, los poderes económicos, los
poderes de los Estados; esta por fuera de las estructuras judiciales de los países y representan, de alguna manera,
la conciencia ética de los pueblos, de la humanidad.





En el marco del proceso de juzgamiento a las empresas transnacionales, a través de la sesión Colombia del Tribunal Permanente de los Pueblos –TPP,  La Autoridad Nacional de Gobierno Indígena – ONIC, convoca a   las organizaciones sociales, defensoras de derechos humanos, comités de solidaridad nacionales e internacionales y a todos los pueblos y organizaciones indígenas de Colombia y Latinoamérica a  solidarizarse y apoyar la defensa por los recursos naturales, territorios y culturas ancestrales de Colombia.

La explotación de recursos naturales en los territorios indígenas ha sido un factor que ha afectado negativamente a los pueblos indígenas desde las épocas de la conquista, el saqueo de recursos, la venta de los mismos y los mecanismos de guerra sucia implementados por las empresas transnacionales y el gobierno colombiano  en contra de los Pueblos Indígenas como habitantes ancestrales de estos territorios,  para  apoderarse de los recursos naturales, ha sido una amenaza permanente para la  pervivencia de los pueblos, afectando la cultura, la autonomía, el gobierno propio y el territorio;   además las políticas estatales actuales  excluyen niegan y limitan nuestros derechos,  hasta el punto de que en la actualidad en nuestro país hay 18 pueblos indígenas en peligro de extinción.

La implementación de megaproyectos y la inyección del capital transnacional en nuestro país también ha desatado una reiterada y sistemática vulneración de los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas, ya que  esto sucede a la par  de la militarización, el desplazamiento forzado, las enfermedades, el asesinato y la persecución de lideres, todo ello en el marco de la política de “seguridad democrática”, que en primera instancia criminaliza toda posibilidad de protesta social y legaliza  el accionar paramilitar sin generar verdaderos procesos de verdad, justicia y reparación de los pueblos afectados.

Por ello, es necesario realizar el Tribunal Indígena para juzgar  el exterminio histórico y sistemático al que hemos  sido sometido los pueblos indígenas de Colombia durante 517 años de existencia.

Los Pueblos Indígenas de Colombia frente a este escenario de impunidad  y a todos los riesgos que implica la estrategia macroeconómica en el país asumimos la decisión política de establecer un precedente histórico de impactar nacional e internacionalmente realizando un juzgamiento desde la ley de origen de los pueblos indígenas en el marco de la justicia propia con el acompañamiento y la solidaridad  de los sectores sociales y populares, con el objetivo de construir alianzas y líneas políticas conjuntas.

Para los pueblos indígenas la justicia propia y la ley de origen se entiende como el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza para mantener el orden del territorio y del pensamiento, esta practica milenaria ha sido reconocida por la constitución de 1991 y por el convenio 169 de la OIT reconociendo a las autoridades indígenas facultades jurisdiccionales en sus territorios de conformidad con nuestras normas usos y costumbres.

Los pueblos indígenas tenemos el derecho al consentimiento libre previo e informado reconocido  en la declaración universal de los derechos de los pueblos indígenas por lo tanto el estado colombiano está en la obligación de adoptar lo que determina la legislación internacional frente al mecanismo de la consulta previa  por lo cual estamos en nuestro legitimo derecho de ejercer el derecho al veto.


Las Autoridades propias  de los Pueblos indígenas  sancionaremos social, política y jurídicamente a los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos en contra nuestros pueblos y  territorios ancestrales.

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